- No tengan miedo. No les haré daño.

- ¿De dónde es usted? - le pregunté.

- Soy del Cielo.

-  Y ¿Qué es lo que usted quiere?

- He venido para pedirles que vengan aquí seis meses seguidos, cada día 13, a esta misma hora:  después les diré quien soy, y lo que quiero. Después volveré aquí todavía una séptima vez.

- ¿Y yo también voy al Cielo?

- Sí, vas.

- ¿Y Jacinta?

- También.

- ¿y Francisco?

-También, pero tiene que rezar muchos rosarios.

Me acordé de preguntarle por dos chicas amigas mías que habían muerto hacía poco tiempo, venían a mi casa para aprender a tejer con mi hermana mayor:

- María de las Nieves, ¿Ya está en el Cielo?

- Sí, está.

- ¿Y Amelia?

- Estará en el Purgatorio hasta el fin del mundo.

- ¿Quieren ofrecer a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviarles, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

- Sí, queremos.

- Tendran que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será su consuelo.

LAS APARICIONES DEL ÁNGEL

1916

"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo.

Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman."

Por tres veces un Ángel vino a invitar a los pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, para la oración, sacrificio y desagravio, en preparación por las visitas de Nuestra Señora.

 

 

 

 

 

 

PRIMERA APARICIÓN

Soy el Ángel de la paz

Me parace que debía ser en la primavera de 1916 cuando el Ángel se nos apareció por primera vez en nuestra Loca

do Cabeço (nombre original del lugar).​​​​​​

       

 

 

 

Sólo habíamos jugado unos momentos cuando un viento fuerte sacude los árboles y nos hace levantar la vista para ver qué pasaba, pues el día estaba sereno.  Entonces vimos que sobre el olivar se encaminaba hacia nosotros un joven de unos catorce o quince años de una gran belleza, más blanco que la nieve y a quien el sol hacía transparente como si fuera de cristal. Al llegar junto a nosotros nos dijo:

No temáis, soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo.

Y arrodillándose en tierra, inclinó la frente hasta el suelo y nos hizo repetir por tres veces estas palabras:

Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

Después, levantándose dijo:

Orad así:  Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas.

 

Y desapareció. El ambiente sobrenatural que nos rodeaba era tan intenso, que casi no nos dimos cuenta de nuestra propia existencia durante mucho tiempo y permanecimos en esta posición en que no habían dejado de repetir siempre la misma oración.

       

Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestra mente, que jamás las olvidamos. Y desde entonces pasábamos largo tiempo así

postrados, repitiéndolas, a veces, hasta caer rendidos.

 

El mundo estaba en guerra. El Ángel de la Paz viene a pedir las oraciones de los pastorcitos por la paz y les enseña una súplica; la primera parte son actos de fe, esperanza y caridad, y la segunda actos de reparación a Dios y de súplica por los pecadores.

SEGUNDA APARICIÓN

Soy el Ángel de Portugal

La segunda aparición del Ángel no fue en el mismo sitio de la primera vez, fue junto al pozo de la casa de Lucía.

 

Pasado bastante tiempo, un día de verano... jugábamos encima de un pozo que tenían mis padres en el huerto y al que llamábamos Arneiro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas palabras del Ángel se grabaron en nuestro espíritu como una luz que nos hacía comprender quién era Dios, cómo nos amaba y quería ser amado; el valor del sacrificio y cómo le era agradable; y cómo por atención a él, convertía a los pecadores. En consecuencia, desde ese momento, empezamos a ofrecer al Señor todo lo que nos mortificaba.

El Ángel Custodio de Portugal pide a los pastorcitos oraciones y sacrificios para que alcancen la paz para su nación, por cuyo bien tanto Él se interesaba.

TERCERA APARICIÓN

Consolad a vuestro Dios

Meses después aparece nuevamente el enviado celestial con un sublime mensaje más, en Loca do Cabeço, local de la primera aparición.

La tercera aparición pienso que debió ser en octubre o a finales de septiembre...

       

En cuanto llegamos allí, de rodillas con el rostro en tierra, comenzamos a repetir la oración del Ángel:

Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

 

No sé cuántas veces habíamos repetido esta oración, cuando advertimos que sobre nosotros brillaba una luz desconocida. Nos incorporamos para ver lo que pasaba y vemos al Ángel teniendo en la mano izquierda un cáliz sobre el cual está suspendida una hostia de la cual caen algunas gotas de sangre dentro del cáliz. El Ángel deja suspendido el cáliz en el aire, se arodilla con nosotros y nos hace repetir tres veces:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la Tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

Después se lavanta, toma en sus manos el cáliz y la hostia; me da la sagrada Hostia a mí, y la Sangre del cáliz la divide entre Jacinta y Francisco diciendo al mismo tiempo:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Postrándonos de nuevo en tierra repitió con nosotros otras tres veces la misma oración:  Santísima Trinidad...etc. y desapareció.

 

Llevados por la fuerza de lo sobrenatural que nos envolvía, imitábamos al Ángel en todo, es decir, nos postrábamos como él y como él repetíamos la oración que nos enseño. La fuerza de la presencia de Dios era tan intensa que nos absorbía y aniquilaba casi por completo. Parecía como si nos hubiera quitado por un largo espacio de tiempo el uso de nuestros sentidos corporales.

 

Lucía declaró muchas veces:  Pienso que la comunión fue real, porque sentí el contacto de la Hostia, como en las comuniones ordinarias.

El Ángel trae a los pastorcitos la Sagrada Eucaristía, les enseña a hacer la Comunión Reparadora y repite con ellos seis veces un lindísimo acto de desagravio, profundamente teológico.

LAS APARICIONES DE NUESTRA SEÑORA

1917

"Orad mucho y haced sacrificios por los pecadores."

PRIMERA APARICIÓN

Una Señora más brillante que el sol 

13 de Mayo - Domingo

Jugando con Jacinta y Francisco en la cima de la ladera de Cova de Iría, haciendo un murito alredor de un matorral, vimos de repente, algo como un relámpago.

- Mejor que nos marchemos para la casa - les dije a mis primos - está relampagueando y puede venir la tormenta.

- Pues sí!

Empezamos a bajar la ladera llevando las ovejas en dirección a la carretera. Al llegar más o menos a media ladera casi al lado de una encina, vimos otros relámpagos y dando algunos pasos más, vimos sobre una encina una Señora vestida de blanco, más brillante que el sol, derramando luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardientes.

 

Nos paramos sorprendidos por la Aparición. Estábamos tan cerca, que nos quedamos dentro de la luz que la cercaba, o que Ella derramaba, tal vez a metro y medio de distancia, más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo:

 

 

 

 

 

 

 

 

Fue al pronunciar estas palabras «la gracias de Dios, etc.» que abrió, por primera vez sus manos, trasmitiéndonos una luz intensísima - como un rayo luminoso penetrando en nuestro pecho y en lo más íntimo de nuestra alma, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, como esa luz clara, en la cual podiamos vernos en el mejor de los espejos.

Nuestra Señora anuncia a los pastorcitos una vida de sufrimiento:  «tendrán que sufrir mucho»; para que puedan soportar tan pesada cruz.  Les promete el auxilio de la Gracia, cuya misteriosa realidad les da experimentalmente a conocer.

Entonces por un impulso, caímos de rodillas e ínteriormente repetimos:

Oh Santísima Trinidad, yo te adoro, Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de algunos momentos, Nuestra Señora añadió:

Rezad el Rosario todos los días para conseguir la paz del mundo y el fin de la guerra.

Luego, empezó a elevarse serenamente, subiendo en dirección al naciente, hasta desaparecer en la distancia. La luz que la rodeaba, parecía como si fuese abriendo camino entre los astros, motivo por el que algunas veces decíamos que el cielo se abría. Cuando en esa misma tarde, absorbidos por la sorpresa, permanecíamos pensativos, Jacinta de vez en cuando exclamaba entusiasmada: ¡Ay, que Señora tan bonita!

SEGUNDA APARICIÓN

El Corazón de María

13 de Junio - Miércoles

Después de rezar el rosario con Jacinta, Francisco y más personas que estaban presentes, vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba (a la que llamábamos relámpago):  seguidamente Nuestra Señora sobre la encina, en todo igual a Mayo.

- ¿Qué me quiere usted? - pregunté.

- Quiero que vengan aquí el día 13 del mes que viene, que recen el rosario todos los días y que aprendan a leer. Después diré lo que quiero.

Pedí la cura de un enfermo.

- Si se convierte, se curará durante el año.

- Quería pedirle que nos llevara al cielo.

- Sí, a Jacinta y Francisco los llevará brevemente. Pero tú te quedarás aquí más tiempo. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la

practique prometo la salvación y estas almas serán queridas por Dios como flores puestas por Mí adornando su trono.

- ¿Y me quedo aquí solita? - le pregunté con pena.

- ¡No, hija! ¿Eso te hace sufrir mucho? No te desanimes, nunca te abandonaré, mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.

 

Fue en el momento que pronunciaba estas últimas palabras cuando abrió sus manos y nos comunica por la segunda vez el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidas en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. En frente de la palma de la mano drecha de Nuestra Señora estaba un corazón redeado de espinas que parecían estar clavadas en él. Comprendimos que era el inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que quería desagravio.

En esta aparación empieza a manifestarse la gran revelación de Fátima:  el Corazón de María, que se muestra rodeado de espinas - símbolo de las ofensas con que es ultrajado por la ingratitud de los hombres - y que viene a pedir reparación.

Francisco muy impresionado con lo que había visto, pregunta a sus compañeras:

- ¿Para qué estaba Nuestra Señora con un corazón en la mano esparciendo sobre el mundo aquella luz tan grande, que es Dios? Tu estabas con Nuestra Señora en esa luz, que bajaba para la tierra, y Jacinta conmigo en la que subía para el cielo.

Y yo le respondí:

- Es que tú con Jacinta, dentro de poco os vais al cielo, y yo me quedo con el Inmacuado Corazón de María algún tiempo más en la tierra.

Y no se engañaba. En el reflejo de luz que subía para lo alto estaban los pastorcitos más pequeños, que en breve partirían para el cielo. En la que se esparcía sobre el mundo estaba Lucía, cuya misión era continuar en la tierra a fin de contribuir para la propagación del culto al Inmaculado Corazón de María. Siendo necesario, para esta misión, saber escribir, Nuestra Señora le manda que aprenda a leer.

TERCERA APARICIÓN

El Gran Secreto

13 de Julio - Viernes

Después de rezar el Momentos después de nuestra llegada a la Cova de Iría, junto a la encina, entre numerosa multitud de gente, y estando rezando el rosario, vimos como siempre el mismo reflejo de luz y enseguida Nuestra Señora sobre la encina.

- ¿Qué me quiere Ud.? - pregunté.

- Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que continuéis rezando el rosario todos los días, en honra de Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra, porque solamente Ella les podrá valer.

- Quería pedirle que nos diga quién es, que haga un milagro para que todos crean que Ud. se nos aparece.

- Continúen viniendo aquí todos los meses; en octubre diré quien soy, lo que quiero y haré un milagro que todos verán para que crean.

Aquí hice algunos pedidos que no recuerdo bien cuales fueron, lo que sí me acuerdo es que Nuestra Señora dijo que era necesario rezar el rosario para alcanzar las gracias durante el año. Y continuó:

- Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, en especial cuando hagáis algún sacrificio:

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María.

Al decir estas últimas palabras, abrió de nuevo sus manos como en los otros dos meses pasados. El reflejo parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en ese fuego los demonios y las almas como si fuesen ascuas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que flotaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo cayendo hacia todos los lados - semejantes al caer de centellas en los grandes incendios - sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor (debió ser al depararme con esta visión, cuando dí ese "ay" que dicen haber oído). Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros como carbones en brasa.

Asustados y como a pedir socorro levantamos la vista para Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

- Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que Yo os digo, se salvarán muchas almas y tendráán paz. La guerra terminará, pero si no dejan de ofender a Dios... empezará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, el hambre y persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atiendieren a mis pedidos, Rusia se convertiráa y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia; los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal permanecerá siempre el dogma de la fe, etc*. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco sí podéis decírselo.

- Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio:

Jesús mío perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, principalmente las más necesitadas.

Después de unos instantes de silencio, pregunté:

- ¿Quiere Ud. algo más de mi?

- No, hoy no quiero nada más.

Y como de costumbre, empezó a elevarse en dirección al naciente hasta desaparecer en la inmensa distancia del firmamento.

CUARTA APARICIÓN

La Señora Muy Triste

19 de Agosto - Domingo, en los Valinhos

La aparición no se reailzó el día 13 de Agosto en Cova de Iría porque el Administrador Municipal arrestó a los pastorcitos de mala fe, llevándolos para Vila Nova de Ourém con la intención de obligarlos a revelar el secreto, los tuvo arrestados durante tres días, de la administración a la cárcel municipal, de un sítio para otro...

Les ofreció valiosos regalos a cambio de revelarle el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

- No lo decimos por nada de este mundo.

Los encierran en la cárcel. Los otros presos les aconsejan:

- Decid, al Sr. Administrador ese secreto. Que os importa que esa Señora no quiera!

- Eso, no - responde Jacinta vivamente - antes quiero morir.

Y las tres criaturas rezan el rosario con aquellos desgraciados delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared.

El Administrador ensaya una comedia. Manda preparar una caldera de aceite, amenazandoasarlos vivos si no hacen lo que les manda. Pero los pastorcitos pensando que hablaba en sério, permanecen firmes sin revelar nada. El día 15, fiesta de Nuestra Señora de la Asunción, son finalmente conducidos a Fátima.

Domingo, día 19, andando con las ovejas en compañia de Francisco y su hermano Juan, en un lugar llamado Valinhos, y sintiendo que algo de sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que sería Nuestra Señora, que venía a aparecerse y, con pena que Jacinta no pudiese verla, pedimos a su hermano Juan que fuese a buscarla. Como no quería ir, le prometí dos céntimos, y fue corriendo. Entretanto, vi con Francisco el reflejo de la luz que llamábamos relámpago; y llegando Jacinta, un instante después, vimos a Nuestra Señora sobre una encina.

- ¿Qué quiere Ud. de mí?

- Quiero que continuéis yendo a Cova de Iría el día 13, que continuéis rezando el rosario todos los días; el último mes haré un milagro para que todos crean.

- ¿Qué desea que hagamos con el dinero que el pueblo deja en Cova de Iría?

- Hagan dos andas; una la llevarás tu, Jacinta y dos niñas vestidas de blanco; y la otra que la lleve Francisco con tres niños. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y lo que sobre para ayuda de una capilla que se debe hacer.

- Quería pedirle la cura de algunos enfermos...

- Sí, curaré algunos durante el año.

Y con aspecto más triste:

- Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas.

Y como de costumbre, empezó a elevarse en dirección al Oriente.

QUINTA APARICIÓN

Dios Está Contento

13 de Septiembre - Jueves

Al aproximarse la hora, fui con Jacinta y Francisco entre numerosas personas que apenas nos dejaban andar. Los caminos estaban apiñados de gente; todos querían vernos y hablarnos; allí no había respeto humano, numerosas personas, también señoras y caballeros, consiguiendo romper por entre la multitud que a nuestro alredor se amontonaba, venían a arrodillarse delante de nosotros, pidiendo que presentásemos a Nuestra Señora sus súplicas; otros, que no conseguían llegar cerca de nosotros, clamaban de lejos:

- Por amor de Dios pidan a Nuestra Señora que cure mi hijo que es tullido.

- Otro, que cure el mío que es ciego.

- Otro, que cure el mío que es sordo.

- Que me traiga a mi marido, mi hijo, que anda en la guerra. Que convierta a un pecador; que me dé salud, que estoy tuberculoso, etc., etc.

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad, hasta de encima de los árboles gritaban, subidos en los muros, para vernos pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarlos a levantarse del polvo de la tierra, fuimos andando, gracias a algunos caballeros que nos abrían paso por entre la multitud...

Finalmente llegamos a Cova de Iría junto a la encina, y empezamos a rezar el rosario con el pueblo. Poco después, vimos el reflejo de luz y enseguida sobre la encina, a Nuestra Señora que nos dijo:

- Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al Mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiere que durmáis con la cuerda, solo quiere que la pongáis de día.

- Me han pedido para pedirle muchas cosas:  la cura de algunos enfermos, de un sordomudo, etc.

- Sí, curaré algunos, otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

Y empezando a elevarse, se desapareció, como siempre.

Las palabras dichas por Nuestra Señora con el semblante muy triste en la aparición de agosto impresionaron profundamente a los tres videntes:

«Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no haber quien se sacrifique y rece por ellas».

Como habían visto los horrores del infierno, rezaban y hacían todos los sacrificios posibles para librar las almas de tan espantoso tormento. Uno de los sacrificios más dolorosos era el de la cuerda que cada uno de los tres videntes traía atada a la cintura. «Sea por lo grueso o la aspereza de la cuerda, sea porque a veces la apretábamos demasiado, este instrumento nos hacía sufrir horriblemente. Jacinta, de vez en cuando dejaba caer algunas lágrimas por el dolor que le causaba».

Nuestra Señora, en nombre de Dios, manda, con solicitud maternal, que quiten la cuerda durante la noche, a fin de que puedan reposar lo necesario. Lucía, antes de despedirse de Fátima, en Junio de 1921, quemó las cuerdas de Francisco y Jacinta.

SEXTA APARICIÓN

El Gran Milagro

13 de Octubre - Sábado

Salimos de casa muy temprano, contando con la tardanza del camino. El pueblo era una multitud, la lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón apretado por la incertidumbre de lo que pasaría, quiso acompañarme. Por todo el camino las mismas escenas del mes pasado, pero más numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los camino impedía que la gente se arrodillase en actitud humilde y suplicante.

Después de llegar a Cova de Iría, junto a la encina y llevada por movimiento interior, pedí al pueblo que cerrase los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y enseguida a Nuestra Señora sobre la encina.

- ¿Qué quiere Ud. de mi?

- Quiero decirte que hagan aquí una capilla en mi honor. Que soy la Señora del Rosario, que continuéis siempre rezando el rosario todos los días. La guerra terminará y los militares volverán pronto a sus casas.

- Yo tengo muchas cosas para pedirle:  la cura de unos enfermos, la conversión de unos pecadores, etc.

- Unos sí, otros no. Es preciso que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados.

Y con aspecto más triste:

- No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.

 

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol. Mientras se elevava, el reflejo de su propia luz, continuaba proyectándose en el sol.

Éste fue el motivo por el cual grité que mirasen para el sol. Mi intención no era llamar la atención de la gente para allí, porque yo ni me daba cuenta de su presencia:  lo hice llevada por un impulso interior.

Entonces se da el milagro del Sol, prometido cuatro meses antes, como prueba de verdad de las apariciones en Fátima. La lluvia cesa y el sol gira

sobre sí mismo lanzando a todos los lados luz intensa de varios colores:  amarillo, violeta, anaranjado y encarnado. Parecía, a determinada altura, desprenderse del firmamento y caer sobre la multitud, que gritaba aterrorizada. Después de 10 minutos de prodigio, tomó el sol su estado normal. Entretanto los pastorcitos eran favorecidos con otras visiones:

Desaparecida Nuestra Señora en la inmensa distancia del firmamento, vimos al lado del sol a San José con el Niño Jesús y a Nuestra Señora vestida de blanco con un manto azul. San José con el Niño parecía bendecir al mundo, con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz.

Al disiparse esta visión, vi a Nuestro Señor y a Nuestra Señora, que parecía Nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Señor también parecía como San José bendecir al mundo. Al disiparse también esta visión me pareció ver todavía a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen.

Aqui está la historia de las apariciones de Nuestra Señora en la Cova de Iría en 1917.

Lucía Dos Santos

Jacinta Marto

Francisco Marto

De repente vemos junto a nosotros la misma figura del Ángel:

- ¿Qué hacéis? Orad, orad mucho. Los Corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.

- ¿Cómo nos podremos sacrificar? - pregunté.

- De todo lo que podáis ofreced a Dios un sacrificio de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores. Atraed así la paz sobre vuestra patria. Soy su Ángel Custodio, el Ángel de Portugal. Sobre todo aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe.

Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo horriblemente ultrajado por los hombre ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.